«La comunicación es extremadamente importante pero hay mucha más importancia en el trato al cliente».



Sergio Aguado, CTO y fundador de Cuatroochenta (480), una empresa de Castellón de la Plana dedicada al desarrollo de aplicaciones, web y software avanzado, marketing digital y a la transformación digital. 

¿Cuál fue el empujón para dar comienzo a este proyecto? 

480 surge como la unión de dos empresas. Yo era autónomo y Alfredo, mi socio, tenía una empresa de investigación de mercados. En Espaitec se celebraron unas jornadas para emprendedores y allí fue donde nos conocimos. Ellos tenían unos problemas y yo, con mis conocimientos técnicos, los pude solucionar. Se puede decir que fue una casualidad. 

Desarrollamos un proyecto juntos, hubo buen feeling y decidimos arrancar la sociedad entre los dos. Cada uno teníamos nuestra motivación emprendedora pero la empresa surge por la unión de dos mundos distintos: un publicista y un ingeniero informático. 

¿Fueron difíciles los comienzos? ¿Tardaron mucho en desarrollar la idea? 

Todo es difícil, obviamente, pero en informática, nuestra materia prima es el talento y las personas, por lo que no hace falta invertir una gran cantidad de dinero. Es decir, no hace falta comprar una nave y no necesitamos una excesiva financiación para arrancar, solo talento. 

Arrancamos siendo 5 o 6 personas en 2011. Fuimos desarrollando proyectos y desde el primer año ya empezamos a tener un poco de beneficio. Todos los años fuimos creciendo hasta llegar a los 100 que somos actualmente y con presencia en varios países. 

Fue complicado pero comparado con otras empresas del sector, fue más fácil de lo habitual. 

¿En algún momento vieron que estaba llegando al límite la empresa? ¿Que no iba a llegar a más? 

No hemos llegado a ese punto de momento. En 2013-2014 tuvimos un pequeño bache, varios proyectos que se nos enquistaron y con los que tardamos más tiempo de lo necesario. Sí que tuvimos un momento crítico pero fue cuestión de unos meses. Momentos en lo que hayamos visto que no teníamos mucho margen de crecimiento, realmente no. Llegamos a crecer a menos velocidad pero seguíamos teniendo margen. 

¿Recibió algún tipo de ayuda externa en los comienzos o la sigue recibiendo a día de hoy? 

Cuando nosotros arrancamos, las cosas estaban mucho peor que ahora. Arrancamos con lo que teníamos: con nuestros ordenadores, nuestras cabezas y con varios compañeros que nos apoyaron. No tuvimos ayuda de financiación al principio. 

Al cabo de unos años pensamos que para crecer podrá ser necesario buscar un inversor y allí entró nuestro tercer socio: Vicente Montesinos. Apostó por nosotros y nos aportó un poco de financiación. 

El comienzo fue un poco más sencillo pero sí que ahora, en los últimos años, hemos apostado por un crecimiento inorgánico. Estamos en la fase de comprar empresas porque nuestro crecimiento orgánico no tiene un límite, pero la velocidad tiene una limitación. No podemos ir a la misma velocidad que nos gustaría. 

¿Crees que ahora es más fácil que antes ser emprendedor? 

Sí, totalmente. También es fácil pegarse el tortazo, pero hay muchísimas ayudas desde Diputación, Ayuntamientos, universidades, centros de empresas innovadoras, etc. 

Hay una predisposición muy grande a ayudar al emprendedor, ya no en temas económicos, que son limitados, más bien en el apoyo en la conceptualización. Hay agentes que ayudan a los emprendedores a asentar toda esa idea que tienen en la cabeza, plasmarla en números y ver si es viable o no. Cada vez hay más inversores que están dispuestos a arriesgar su dinero e invertir en empresas, en fase muy incipiente. 

Más allá del aspecto financiero, ¿recibió algún tipo de ayuda externa?

No demasiada. Antes estaba todo mucho más limitado. Ahora ha mejorado. Vicente entró en una fase temprana de la empresa y nos ayudó económicamente. También nos dio acceso a una pequeña línea de financiación con el IVACE.

Sinceramente, ahora hay una empatía más grande por el emprendedurismo. Todo el mundo está subiendo al carro para apoyar. Muchas entidades hacen lo mismo: se duplican esfuerzos pero hay ayuda en todas partes.

Decía que su proyecto, de 480, surgió en una época en la que no había mucho apoyo. ¿Qué hizo diferente su proyecto del resto? 

Hay una cosa a la que tengo manía, que es el tema de la innovación. La innovación puede estar a muchos niveles. Nosotros, más que una innovación radical, porque lo que desarrollamos son apps y webs, si hacemos las cosas bien y empatizamos con el cliente, la empresa puede funcionar. 

No necesitas tener la idea del siglo para que una empresa funcione. Lo que hay que tener en una idea, muchas ganas de trabajar y dar los pasos bien dados y uno detrás del otro. De hecho, los inversores, cuando invierten en muchas empresas, dicen que «más que la idea, lo que buscamos es el equipo». 

Nosotros fuimos diferentes en la forma de organizarnos y tratar al cliente, pero tampoco fue radicalmente distinto. Simplemente lo hicimos bien. 

A día de hoy, ¿cómo os diferenciáis de la competencia? 

Hay muchas empresas que hacen lo mismo que nosotros. Obviamente, tenemos cosas comunes con todos pero también las hay diferentes. Una de las cosas que nos diferencia es que tenemos un equipo multidisciplinar. 

Cuando nació 480, empezamos con una persona dedicada solamente a la comunicación. Nos reunimos de un equipo que era un publicista, uno de comunicación, un gestor de proyectos, un analista de negocios, etc. Más que una empresa técnica, teníamos perfiles de todas las áreas y creo que esa es la gran diferencia que tenemos con otras empresas. 

Gracias a esos perfiles que no son técnicos, que vienen de otro background, la empresa ha crecido. Esta diversidad es la razón de que esto esté funcionando tan bien. 

¿Juegan las redes sociales y la visión exterior un papel importante en la diferenciación?

Sí, la comunicación es extremadamente importante por cómo te ven desde fuera. Es un buen soporte a la venta, un canal de comunicación para llegar a los clientes finales pero creo que hay mucha más importancia en el trato al cliente. 

Las redes sociales están bien pero no que hay que obsesionarse con ellas. Cuando se visita a un cliente hay que conseguir que sienta que tienes empatía por él, que te preocupas por sus problemas y tienes un afán por resolverlos. 

Nosotros somos una empresa de servicios, no de productos. La imagen que damos tienen mucha importancia pero en nuestro caso contactamos con empresas de una entidad muy grande: Danone, Nestlé. MT Valencia, etc. Todo tiene que estar alineado: no se puede dar una imagen personal de una manera y luego las redes y la página totalmente desastrada. 

¿Cómo de difícil fue conseguir la proyección internacional? 

Nos ha costado. En cierta manera, internacionalizar es fácil. Luego, tener una notoriedad y que te posicionen como una empresa de nivel es más complicado porque en cada país tienen un concepto diferente. 

Nosotros nos hemos internalizacionadoo mucho en Latinoamérica por el idioma, pero por cultura somos radicalmente distintos. Algo que parece que va a ser natural, luego no lo es. Ahí sí que es importante apoyarse en entidades que te ayuden a conocer la cultura del país para ver cómo entrar, a quién conocer y alguien que proporcione los primeros contactos. Solo con redes no es suficiente. Se necesita un plus más de confianza. Es complicado hacerlo en cada país por separado. Es importante juntarse con personas de allí porque las culturas cambian mucho en empresas de servicio. La confianza es superior y la venta bastante distinta. 

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