Raúl Soriano es estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universitat Jaume I y el líder de un equipo formado por estudiantes de la misma universidad cuyo objetivo es la creación desde cero de una moto 100% eléctrica que presentarán en la competición internacional MotoStudent de 2020.
¿En qué punto del desarrollo os encontráis?
Ahora estamos en fase de diseño, terminando los planos. También estamos cerrando los últimos acuerdos con empresas que nos van a ayudar a financiar el proyecto.
La primera vez que un equipo de la UJI se presenta en la MotoStudent es en 2016. El equipo no se volvió a presentar a la siguiente edición y los miembros ahora son distintos. ¿Cómo surge el nuevo team de UJI Electric Racing Team?
La edición 2015-2016 fue la primera edición de MotoStudent Electric, en la que competimos, y cuando surge UJI Electric Racing Team. El equipo de entonces compitió, pero acabó ese año y no dio continuidad. Y la universidad tampoco dio paso a buscar otras personas para formar un nuevo equipo.
En 2016, yo acababa de entrar en la universidad y supe de la competición de motos. Debido a mi propia afición a las motos, decidí preguntar e informarme. Me dijeron que el equipo de 2016 no iba a continuar, pero me propusieron formar otro grupo.
De 2016 a 2018 me dediqué a eso y, por desgracia, lo tuve que hacer completamente solo. Contacté con la universidad para proponer la inscripción en el mundial MotoStudent de 2020. Colgué carteles por las facultades para captar miembros y, poco a poco, la gente se fue poniendo en contacto conmigo. Fui escogiendo, nos empezamos a reunir y se fue creando el equipo actual. Somos 23 personas, desde ingenieros, informáticos y diseñadores hasta el grupo de comunicación formado por estudiantes de Periodismo y Publicidad.
¿Cómo se organiza un grupo de 23 personas?
Lo más difícil del proyecto, diría yo, es la organización y la gestión de grupo. Podría decir, como ingeniero, que lo más fácil es diseñar la moto porque al final es aprender cuatro cosas y aplicar los conocimientos que tienes de la carrera. En cambio, a la hora de la organización, eso ya es algo más difícil. Yo estudio ingeniería y no tengo ese conocimiento sobre gestión de equipo. Vamos aprendiendo sobre la marcha.
Cuéntanos sobre las ayudas externas que habéis tenido.
La ayuda principal fue por parte de la universidad. Nosotros somos una asociación y conseguimos adherirnos al grupo de asociaciones que trabajan con la UJI. La universidad nos ha proporcionado un espacio de trabajo en el Espaitec donde tenemos nuestras oficinas y nuestro taller. Además, nos ofreció una ayuda económica que se ofrecen a todas las asociaciones y que nos sirvió para pagar la inscripción en la competición.
Los patrocinadores que tenemos son empresas de la Comunidad Valenciana que, altruistamente, quieren ayudarnos. Nosotros no podemos dar rentabilidad. De hecho, no lo consideramos un patrocinio, sino más bien una colaboración porque ellos no sacan ninguna retribución a cambio.
A una grande empresa dejarnos unas máquinas para fabricar piezas no les supone un gasto importante, pero para nosotros es algo que puede marcar la diferencia entre participar o no participar.
¿Cómo conseguís colaboradores?
En un principio lo hacíamos todo el equipo de Diseño. Pero nos dimos cuenta de que lo estábamos haciendo mal, no teníamos ni los conocimientos ni los medios para gestionarlo bien. Entonces es cuando decidimos dar ese rol de comunicación y publicidad a un grupo de personas que estuviera capacitado. Mediante contactos que teníamos en carreras de Periodismo y Publicidad, formamos un grupo para que se dedicara exclusivamente a esa tarea. Así nosotros podíamos dedicar más tiempo al diseño de la moto y, al mismo tiempo, los miembros del equipo de comunicación podían aplicar los conocimientos adquiridos en sus carrera en un proyecto real y tangible.
¿Pedías algún requisito en especial a aquellos interesados en formar parte del proyecto?
En principio, el único requisito es ponerle ganas. Este es un proyecto que te quita mucho tiempo, te lastra, tienes que sacrificar muchas cosas porque es un proyecto real, ya no se trata solo de un trabajo de clase. Aquí manejamos presupuestos importantes y tenemos grandes responsabilidades como la vida del piloto que conducirá la moto en el torneo.
¿Cómo compaginas las clases, trabajos y exámenes con este proyecto?
Personalmente, a mí me ha costado muchísimo tiempo, más que nada porque empiezas solo y vas un poco perdido. Al principio, nadie te toma en serio porque vas solo y a mí, por organizarme mal, me ha conllevado suspender muchas asignaturas, pero con una buena gestión de tu tiempo todo es posible.
Siempre, siempre, siempre conlleva sacrificar cosas como fiestas y demás el trabajar en un proyecto como este. Pero la recompensa merece la pena.
¿Qué supondría para vosotros ganar el campeonato?
Yo siempre lo digo: nunca pienso en ganar, para mí estar ahora mismo aquí ya es un sueño. Siempre me han gustado las motos, siempre he ido a verlas. El día de la competición, con tener la moto lista y que salga cuando el semáforo se ponga en verde, eso ya habrá sido un triunfo.









