Emprendedoras vs emprendedores


Infografía sobre algunas de las mujeres emprendedoras españolas. Fuente: Elaboración propia

Históricamente, el porcentaje de hombres que deciden emprender ha sido mayor al de mujeres. Hay quienes defienden que la razón de esta diferencia son el entorno social y la cultura en la que las mujeres han crecido, los cuales han llevado a que ellas tiendan a elegir puestos de trabajo más estables y menos arriesgados que los hombres. 

Otros sostienen que tanto hombres como mujeres tienen las mismas capacidades para decidir emprender y actuar y que, por tanto, la diferencia en la tasa de emprendimiento por género se debe los obstáculos que impiden la igualdad de condiciones (como, por ejemplo, la discriminación por género a la hora de obtener financiación).

No obstante, en los últimos años distintos estudios e informes demuestran que esta tendencia está cambiando. El último Informe GEM España 2018-2019 muestra que en 2018 la tasa de actividad emprendedora de los hombres se situaba en un 6,8 % y el de las mujeres en un 6 %; 2018 se convertía así en el año en el que la brecha de género más disminuyó desde 2005.

En otros datos aportados en el mismo informe, se observa un cambio de dinámica en cuanto a la tasa de abandono reciente de negocios. El porcentaje es mayor en el caso de los hombres (55 %) en contraposición al de las mujeres (45 %). 

El último Informe Especial GEM sobre Emprendimiento Femenino ofrece un claro perfil de la mujer emprendedora: de entre 25 y 34 años con estudios universitarios. El motivo por el deciden emprender las españolas (un 70 % de ellas) no es por necesidad (falta de alternativas, por ejemplo), sino por las oportunidades del mercado. 

En cuanto al tipo de negocio por el que apuestan hombres y mujeres, el objetivo de los hombres suele estar más enfocado a los beneficios económicos, mientras que las mujeres tienden más a buscar el bien y a actuar de manera desinteresada. De esta manera, es mayor el número de mujeres que de hombres que deciden emprender y crear empresas sociales. 

Cuestiones como el ámbito familiar, las percepciones de las habilidades propias o el acceso a financiación tienen un gran peso en la decisión de las mujeres a decidir emprender. Esto se explica porque las mujeres tienen una percepción peor que los hombres sobre sus propias habilidades, además son más cautelosas con la obtención de financiación externa y su papel en la vida doméstica sigue siendo mayor que la de los hombres.

Por otro lado, otros aspectos como la educación o las políticas de apoyo no económico apenas implican una diferencia sustancial según el género.

La tasa de emprendimiento femenino en España sigue por debajo de la media europea con un 4,7 % frente a un 6,3 %. No obstante, supera al de países como Francia (3,4 %) o Italia (3,3 %). De la misma manera, de 2014 a 2017, en los 63 países que participaron en el Informe GEM sobre Emprendimiento Femenino se pudo apreciar un aumento de la actividad emprendedora femenina del 10 %.

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